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09 Oct de 2012

La calidad, una máxima en los hoteles de nueva generación

La cadena hotelera mallorquina Marina Hotels ha reforzado su línea de trabajo basada en garantizar, ante todo, la máxima calidad en todos sus hoteles en Mallorca e Ibiza: un camino exigente pero que parece empezar a dar sus frutos, marcando una pauta para todos los alojamientos de nueva generación.

La calidad, el trato honesto y una oferta personalizada son las claves de la estrategia que demandan los propios huéspedes, cada vez mejor informados gracias a Internet, más atentos a los pequeños detalles y, cada vez, más exigentes con sus destinos.

Marina Hotels ha apostado por afianzar esta calidad de elite en los hoteles familiares en Mallorca, poniendo a la elección de sus huéspedes un servicio exclusivo para parejas con niños, programas especiales para familias o, como alternativa, hoteles Todo Incluido adaptados a las diferentes necesidades. Todo sin renunciar a la atención personalizada y los destinos de playa más punteros.

Hotel Marina Luz

Destacan entre estos alojamientos, los hoteles para familias en Cala d’Or,  los resorts en Palmanova y sus hoteles en Puerto de Alcudia. Todos con la calidad como punto de referencia para alcanzar una mayor excelencia turística y orientados a conquistar al turista que, año tras año, elige Mallorca o Ibiza como destino de sus vacaciones de verano.

Otros elementos que han representado un revulsivo en el portfolio de hoteles en Mallorca que gestiona Marina Hotels han sido los hoteles temáticos como el hotel con djs de Magaluf, Hotel Marina Barracuda, o el hotel solo para adultos en Cala Estancia, el reconocido Hotel Marina Luz.

Hotel Marina Barracuda

Ambos resorts ponen en evidencia las necesidades a las que se enfrentan los hoteles de nueva generación, destinados a cubrir las expectativas de esos turistas que piden cada año más a unas islas que tienen que se esfuerzan por seguir manteniendo con orgullo el título de destino del verano en el Mediterráneo.

 

19 Jun de 2012

Marina Hotels diseña un Todo Incluido para jóvenes y para familias

La cadena hotelera mallorquina Marina Hotels estrena el verano 2012 con una apuesta de diferenciación por públicos renovada. En su portfolio podemos encontrar desde hoteles solo para adultos a hoteles con servicio Todo Incluido específico para cada tipo de huésped: para jóvenes, como el Todo Incluido del Hotel Marina Barracuda, y para familias, como el del Hotel Marina Pax, el Hotel Marina Delfín Verde y el Hotel Marina Skorpios.

Esta apuesta por dar unos servicios cada vez más adaptados y alineados con la demanda se traslada a todos los detalles del hotel: decoración especial, animación personalizada, zonas para jóvenes, para niños y para adultos, habitaciones temáticas… pero sin renunciar a las ventajas de un Todo Incluido.

Hoteles todo incluido de Marina Hotels

Buen precio y la tranquilidad de poder disfrutar de unas vacaciones con todo organizado y dispuesto por el hotel son las máximas de este servicio Todo Incluido que Marina Hotels ha tematizado al gusto de sus visitantes.

Así, los huéspedes del Hotel Marina Barracuda disfrutarán de lo mejor de la fiesta de Magaluf y los djs de la discoteca BCM con un servicio Todo Incluido que garantiza comida, bebida y animación de la más alta calidad las 24 horas del día, además de descuentos especiales para vivir la noche.

Las familias que buscan tranquilidad y entretenimiento para sus hijos tienen 3 opciones en distintas zonas de Mallorca. El Hotel Marina Pax ofrece un completo Todo Incluido con zonas de juegos para niños, piscinas pensadas como parques acuáticos, comidas para todas las edades, meriendas y bebidas de calidad al gusto.

Hotel Marina Panorama, restaurante Aldente

En la misma línea, el Hotel Marina Delfín Verde es una opción que Marina Hotel ofrece para viajar en familia a buen precio en Puerto de Alcudia. Un auténtico hotel con Todo Incluido pensado para que sus huéspedes descansen y disfruten con todo al alcance de la mano.

El portfolio de Marina Hotels también ha destinado a las familias con niños que buscan un hotel todo incluido en Mallorca el Hotel Marina Skorpios, un completo hotel en Cala Egos, con todos los servicios y un variado programa de animación infantil y para mayores durante todo el verano.

En total, 4 hoteles Todo Incluido en Mallorca diseñados para adaptarse a cada tipo de vacaciones con experiencias distintas. Y, como siempre, con la garantía Marina Hotels.

04 May de 2012

Un verano de fiesta en Mallorca en el Hotel Marina Barracuda

Los hoteles temáticos son una de las opciones más solicitadas para alojarse este verano: Diferentes, divertidos y hechos a medida del viajero. La cadena hotelera mallorquina Marina Hotels ha hecho una firme apuesta por este modelo de alojamientos y ha creado 10 exclusivos hoteles a medida, entre ellos, un hotel para jóvenes con todo incluido en Mallorca: El Hotel Marina Barracuda: Sol, playa, fiesta y el mejor ambiente nocturno del verano.

El Hotel Marina Barracuda se ha rediseñado para convertirse en un moderno alojamiento juvenil en la playa de Magaluf: Planteado como un exclusivo hotel con DJs, este alojamiento para jóvenes está situado en el corazón de la fiesta de Mallorca, al lado de una de las mejores discotecas de la isla, BCM Planet Dance.

BCM, la fiesta nace en el Hotel Marina Barracuda

Su exclusividad radica en su especialización: Marina Hotels ha cuidado hasta el último detalle para conseguir un auténtico hotel para jóvenes en Magaluf  en el que disfrutar al máximo de unas vacaciones de fiesta en Mallorca.

Habitaciones temáticas Fun4U con diseños exclusivos e innovadores, servicios todo incluido con bebidas y gastronomía internacional, piscinas, terrazas, zona solárium, bares al aire libre, acceso a la playa y unas vistas de excepción al show de BCM… Sin necesidad de salir del hotel.

FUN4U del Hotel Marina Barracuda

Toda oferta de ocio y actividades del Hotel Marina Barracuda gira en torno a la música: Fiestas en la piscina, juegos en grupo e incluso pre parties con gogos al aire libre y venta de entradas para la discoteca BCM a precios especiales. En definitiva, una opción pensada para un viaje en grupo con los amigos para disfrutar al máximo del verano.

Fiestas, DJs, animación... para despedidas de soltero y grupos

05 Nov de 2011

La era de la oferta complementaria

Vieja, obsoleta, repetitiva, de ínfima calidad… La oferta complementaria española de las zonas más turísticas de nuestro país necesita un apoyo definitivo y coherente para poder salir de la vía muerta en la que se encuentra. La Administración central -el ministerio de turismo si finalmente lo hubiera- deberá asumir y coordinar el cambio que necesita este subsector clave del turismo, ya que es un elemento primordial a la hora de garantizar la competitividad de España en el futuro.
Ya no estamos en los años 70, ya no vale vender siempre los mismos souvenirs que el de al lado: España necesita una oferta complementaria al servicio del destino, una oferta con productos capaces de atraer a nuevos visitantes, capaz de convertirse en el elemento que haga que un viajero decida venir aquí y no marcharse a otros lugares, más exóticos, más baratos.
Cierto es que durante años la oferta complementaria ha sido la gran olvidada del sector turístico de nuestro país. Ha crecido a la sombra de los grandes hoteles, a su manera, sin pautas ni objetivos globales y sólidos, creando una amalgama de comercios y restaurantes clónicos que se repiten sin descanso en las zonas turísticas maduras españolas.
Durante años vivieron de la bonanza, ganaron y no reinvirtieron lo suficiente creyendo que tenían en sus manos la gallina de los huevos de oro. Y la tenían. Pero los tiempos cambian y el Todo Incluido de los todopoderosos hoteles sumado a la lucha de precios con los touroperadores no les ha ayudado a conservarla.
Poco a poco, estos pequeños empresarios nacidos alrededor del poder de las cadenas hoteleras se quedaron con muy poco margen para la inversión, condenados a lo que son ahora: Lugares con escasa o nula afluencia de público, ínfimas ventas y pendientes de colgar el cartel de se traspasa de un momento a otro.
La gran mayoría vende lo mismo que hace 40 años y ofrece los mismos platos combinados en los que la calidad brilla por su ausencia. Pero en los últimos años, por suerte, estamos asistiendo a un tímido despertar: Nuevos empresarios que apuestan por locales de calidad, diferentes, con valor añadido por sí mismos y para el conjunto del destino. El
La innovación, la apuesta por nuevas vías de negocio diferentes, productos alternativos al sol y playa … Todo eso que hemos estado hablando en las últimas semanas gracias a esta plataforma que ha puesto en marcha Hosteltur Noticias de Turismo cobra sentido al hablar de la oferta complementaria: Gastronomía, enología, cultura, ecología, deporte, arte, estilo de vida, moda e incluso la formación son elementos que hoy por hoy marcan la diferencia, nos hacen competitivos y logran que muchos turistas vengan a nuestro país cada año.
Este camino, que algunas administraciones y organizaciones privadas llevan años asfaltando, tiene que tener un respaldo global, de todo el sector y de las instituciones públicas, con el fin de consolidar una oferta tan completa que pueda hacer frente a los precios de nuestros competidores.
Pero no sólo los empresarios de este subsector han de tomar las riendas de su futuro y apostar fuerte. Es necesario que las grandes cadenas hoteleras se conciencien de esta realidad, dejen de darle la espalda a la oferta complementaria y se sepan volcar en ella para mejorar su oferta de alojamiento, contribuyendo a un sistema de economía global y fuerte para el destino.
Convenios y acuerdos, campañas conjuntas, promociones de destino integrales… La colaboración puede tener mil formas, pero lo que hay que tener claro es que, ahora, los unos sin los otros son poco más que nada. Esta unión puede ser la fuerza clave que revitalice destinos en declive.
La Administración central ha de fomentar estos acercamientos, debe incentivar la promoción de los nuevos productos, de las ofertas complementarias de calidad e impulsar a los que todavía viven anclados en el pasado a dar el salto. El futuro es hoy. No vayamos a desaprovecharlo.

Vieja, obsoleta, repetitiva, de ínfima calidad… La oferta complementaria española de las zonas más turísticas de nuestro país necesita un apoyo definitivo y coherente para poder salir de la vía muerta en la que se encuentra.

La Administración central -el ministerio de turismo si finalmente lo hubiera- deberá asumir y coordinar el cambio que necesita este subsector clave del turismo, ya que es un elemento primordial a la hora de garantizar la competitividad de España en el futuro.

Ya no estamos en los años 70, ya no vale vender siempre los mismos souvenirs que el de al lado: España necesita una oferta complementaria al servicio del destino, una oferta con productos capaces de atraer a nuevos visitantes, capaz de convertirse en el elemento que haga que un viajero decida venir aquí y no marcharse a otros lugares, más exóticos, más baratos.

Una oferta complementaria que saborear

Cierto es que durante años la oferta complementaria ha sido la gran olvidada del sector turístico de nuestro país. Ha crecido a la sombra de los grandes hoteles, a su manera, sin pautas ni objetivos globales y sólidos, creando una amalgama de comercios y restaurantes clónicos que se repiten sin descanso en las zonas turísticas maduras españolas.

Durante años vivieron de la bonanza, ganaron y no reinvirtieron lo suficiente creyendo que tenían en sus manos la gallina de los huevos de oro. Y la tenían. Pero los tiempos cambian y el Todo Incluido de los todopoderosos hoteles sumado a la lucha de precios con los touroperadores no les ha ayudado a conservarla.

Poco a poco, estos pequeños empresarios nacidos alrededor del poder de las cadenas hoteleras se quedaron con muy poco margen para la inversión, condenados a lo que son ahora: Lugares con escasa o nula afluencia de público, ínfimas ventas y pendientes de colgar el cartel de se traspasa de un momento a otro.

La gran mayoría vende lo mismo que hace 40 años y ofrece los mismos platos combinados en los que la calidad brilla por su ausencia. Pero en los últimos años, por suerte, estamos asistiendo a un tímido despertar: Nuevos empresarios que apuestan por locales de calidad, diferentes, con valor añadido por sí mismos y para el conjunto del destino. El futuro.

Es la era de la oferta complementaria, es su momento y hay que saber aprovecharlo. Un destino es atractivo o no en función de lo que ofrezca, el alojamiento ha dejado de ser lo principal (si algún día lo fue) para ser una herramienta más que garantiza unas buenas vacaciones. La innovación, la apuesta por nuevas vías de negocio diferentes, productos alternativos al sol y playa

Todo eso que hemos estado hablando en las últimas semanas gracias a esta plataforma que ha puesto en marcha Hosteltur Noticias de Turismo cobra sentido al hablar de la oferta complementaria: Gastronomía, enología, cultura, ecología, deporte, arte, estilo de vida, moda e incluso la formación son elementos que hoy por hoy marcan la diferencia, nos hacen competitivos y logran que muchos turistas vengan a nuestro país cada año.

Oferta complementaria, una renovación necesaria

Este camino, que algunas administraciones y organizaciones privadas llevan años asfaltando, tiene que tener un respaldo global, de todo el sector y de las instituciones públicas, con el fin de consolidar una oferta tan completa que pueda hacer frente a los precios de nuestros competidores.

Pero no sólo los empresarios de este subsector han de tomar las riendas de su futuro y apostar fuerte. Es necesario que las grandes cadenas hoteleras se conciencien de esta realidad, dejen de darle la espalda a la oferta complementaria y se sepan volcar en ella para mejorar su oferta de alojamiento, contribuyendo a un sistema de economía global y fuerte para el destino.

Convenios y acuerdos, campañas conjuntas, promociones de destino integrales… La colaboración puede tener mil formas, pero lo que hay que tener claro es que, ahora, los unos sin los otros son poco más que nada. Esta unión puede ser la fuerza clave que revitalice destinos en declive.

La Administración central ha de fomentar estos acercamientos, debe incentivar la promoción de los nuevos productos, de las ofertas complementarias de calidad e impulsar a los que todavía viven anclados en el pasado a dar el salto. El futuro es hoy. No vayamos a desaprovecharlo.

Un post de Eva Diz, redactora de Contenido SEO
28 Oct de 2011

Turismo por vocación… y con formación

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….
El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.
Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.
Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.
Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.
Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.
Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.
Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.
Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:
Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.
El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.
Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….

El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.

Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.

Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.

Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.

Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.

Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.

Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.

Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:

  • Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
  • Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
  • Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
  • Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
  • Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
  • Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.

El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.

Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

Un post de Eva Diz de Contenido SEO