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28 Sep de 2010

A la huelga pero antes… ¡a trabajar!

El 29 de septiembre en esta casa nos echaremos a la calle. Y eso aunque a los autónomos no se nos haya invitado a la huelga. Nos da igual: el 29-S nos manifestaremos por la reforma laboral que rechazamos.

Pero antesde la huelga… a trabajar.

No somos expertos en pensamiento paradójico pero la conciencia nos dicta trabajar y luego salir a la calle.

Porque creemos que es lo que de verdad toca: por un lado, reclamar una reforma con unas condiciones laborales mejores que las que se plantean para los millones de trabajadores por cuenta ajena y, por otro, seguir haciendo el esfuerzo de empujar la empresa a la que cada uno pertenece en un momento tan difícil económicamente.

El 29 de septiembre no es un día para hacer proselitismo ideológico. Las razones para acudir o no a la huelga que cada uno las encuentre de acuerdo a lo que dicte su situación y conciencia.

Aquí queremos gritar para que se le caiga la cara de vergüenza al Gobierno, a los partidos que apoyan la reforma laboral y a la CEOE.

Pero también en este grito queremos incluir a los sindicatos, que se encuentran en la misma línea de fuego de la inutilidad y la ineficiencia.

Hacer la huelga con la reforma aprobada es un error mayúsculo, uno más de los sindicatos. No va a servir para nada. Y es muy frustrante porque desde que en agosto de 2008 cayera Lehman Brothers han sucedido numerosas situaciones que merecían una respuesta similar a la huelga que ahora plantean.

A la huelga... y luego a trabajar. Imagen: Alegretto

Nosotros saldremos a la calle el 29-S por las siguientes razones:

  • El Plan E y la obviedad de su inutilidad, aplaudida por todas las partes implicadas
  • Las palmaditas en Rodiezmo al presidente Rodríguez Zapatero y compañía de los sindicatos cuando la sangría de parados y cierre de empresas era una realidad
  • La inutilidad de los cursos que se imparten con fondos públicos (los de los sindicatos se llevan la palma), que han instaurado la irrelevancia como fin práctico de la formación a la que tienen acceso muchos parados
  • La subida de impuestos indirectos como el IVA, que castigan a las clases más desfavorecidas, cuando se trata de gastar mejor y menos y de animar a que se cree empleo bajando las cotizaciones salariales para que precisamente se pueda contratar
  • La absurda anatemización del empresario hecha por los sindicatos cuando en España el tejido productivo está formado por pymes y autónomos que comprometen su patrimonio por seguir adelante
  • La creación del FROB para salvar a los bancos y cajas de ahorro
  • El proceso de fusión de las cajas de ahorro, el paso previo a su privatización en unos años
  • La falta de depuración de responsabilidades en las cajas de ahorros y bancos de estas mismas entidades, cuyos dirigentes mantienen sus cargos, sus dietas y sus estupendos salarios
  • La prejubilación de una casta de empleados de empresas grandes, alguna incluso promovida por el Gobierno como RTVE, para luego pedir el retraso de la edad de jubilación de todos los demás
  • La falta de representatividad de los mal llamados agentes sociales para determinar las relaciones que rigen el marco laboral
  • La imposibilidad práctica que tienen para contratar los autónomos y empresas pequeñas por los costes laborales y trámites asociados
  • Las ayudas al sector de la construcción vs los recortes en I+D de los próximos PGE
  • El incumplimiento de reformas prometidas como el anticipo del IVA (¿por qué todavía se paga el IVA de las facturas no cobradas?)
  • Y por último nos reservamos la razón más vergonzosa de todas: que los sindicatos cobren por cada ERE que se aprueba

Nuestros prohombres desfaziendo entuertos. Imagen: EFE

La convocatoria de la huelga será una realidad este miércoles pero un eventual éxito no devolverá la credibilidad a los sindicatos. Con su proceder en los últimos años han perdido la oportunidad de demostrar a la ciudadanía la representatividad de los trabajadores que dicen gozar.

Mientras cobren un solo céntimo por ERE los sindicatos carecen de cualquier atisbo de la dignidad que se quieran arrogar.

Iremos a la huelga, claro que sí, pero antes habremos trabajado.

Levantar una empresa exige muchas horas, ilusiones y esfuerzos. Cualquiera que haya intentado la aventura empresarial es consciente de ello. Acostumbrados a sacrificar sábados y domingos para cumplir con los trabajos de los clientes, sería estúpido pensar que nuestros bien pagados sindicatos vendrán a echar una mano.

Son muchas las razones para ir a la huelga. Nosotros saldremos a la calle pero antes lo tenemos claro: habremos ido a trabajar.