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11 Oct de 2016

El nuevo concepto de alojamiento-destino

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Reservar un hotel y tenerlo absolutamente todo para disfrutar de unos días irrepetibles, ése es el objetivo que la cadena hotelera Garden Hotels persigue con su nuevo concepto de hoteles – destino. Una fórmula que combina lo mejor de un alojamiento 4 estrellas con las experiencias más interesantes de cada lugar de vacaciones.

El sector turístico en España ha sido y es uno de los más punteros del mundo. De hecho, buena parte de sus cadenas hoteleras llevan las riendas del turismo en muchas zonas de primer nivel en los 5 continentes, especialmente en las áreas de Caribe y Norte de África con establecimientos de lujo en los que el concepto de vacaciones adquiere su máximo significado.

Barceló, Melià, IBEROSTAR, NH… Todas han creado escuela en su tierra y fuera de ella y lo siguen haciendo, moviendo la batuta de lo que hoy en día es el diseño de alojamientos para el turismo del siglo XXI.

Pero más allá de esa exportación de conocimiento y buen hacer, los líderes del turismo en España siempre han sabido empezar por hacer sus reflexiones e implementar sus ideas más innovadoras en casa. Ahora, con la vista puesta en conquistar el turismo más local y a aquellos viajeros más experimentados, están dando pasos de gigante en el área de la reconversión de zonas maduras, con larga historia turística, mejorando de forma notable una planta hotelera anclada en los 70s.

Casos como la Playa de Palma (aún en plena fase de transformación inicial) o toda la costa de Calvià, ambas en Mallorca, están marcando claramente un nuevo camino a seguir,  una propuesta de alojamiento tan completa y moderna que excede lo que se venía trabajando hasta estos días.

Hoteles con todo y más

En esta línea de trabajo se ubican nombres de cadenas hoteleras menos internacionales pero no por ello menos importantes en su labor: Fergus Hotels, en la zona de Magaluf y Palmanova, o Garden Hotels, en sus hoteles de Almería (como el Cabogata Mar Garden) y sus resorts en el norte de Mallorca (como el Garden Holiday Village), están realizando inversiones multimillonarias para poder adaptar sus hoteles a las nuevas necesidades de sus huéspedes.

Los primeros resultados ya se están dejando notar: más fidelización del cliente, mejor valoración de la marca y de la experiencia general del alojamiento y, por extensión, una mayor predilección por los destinos en los que se ubican. En este sentido, el apoyo de las administraciones será vital sin duda, sin embargo, a día de hoy, con lo poco que se ha hecho ya al respecto, se ha logrado avanzar muchísimo.

Los nuevos hoteles que se plantean son hoteles en los que el que reserva puede disfrutar de unos días de absoluto relax, con un alto grado de personalización tanto de las instalaciones como de los servicios y con una oferta complementaria que va directamente ligada a la reserva del hotel: descuentos en servicios de empresas de los alrededores, en parques temáticos, en campos de golf, en museos… Rutas para aprovechar el destino hechas desde el hotel, que pone a disposición del huésped todo lo necesario para realizarlas, ahorrándole gestiones y, por supuesto, costes.

Otra de las características de estos hoteles es que se puede disfrutar de lo mejor del destino sin apenas tener que moverse del alojamiento: la gastronomía se vuelve más local, potenciando las tradiciones, la autenticidad y haciendo una clara apuesta por la producción de alimentos autóctonos y ecológicos. Asimismo, se trabaja para ofrecer experiencias deportivas y de ocio realmente innovadoras dentro del establecimiento: clases de aeróbic y bailes, juegos acuáticos -algunos hoteles tienen zonas de piscinas infantiles que son auténticos aquaparks-, espectáculos de teatro y música en directo de primera calidad, visitas y rutas guiadas, talleres y tiendas para cicloturistas, escuelas náuticas…

Servicio personal

Todo ello aderezado con el toque final de un servicio cada vez más profesional y más personalizado. Los equipos de los hoteles ya no son meros aficionados: la exigencia en el sector es alta, la profesionalización es indispensable. Chefs, camareros, monitores y hasta los servicios de limpieza son cada vez más valorados y, por tanto, pieza clave de la experiencia básica que tiene cada huésped cuando se aloja en un hotel.

La simpatía y cercanía del personal del hotel también es vital y, de hecho, si se acude a las zonas de reseñas que ofrecen desde Google a plataformas como tripadvisor se puede comprobar fácilmente que estas cuestiones se aprecian cada día más.

Más información sobre el sector turístico en España:

19 Sep de 2016

La especialización de los servicios hoteleros en el siglo XXI

Para dar respuesta a huéspedes cada vez más exigentes y más experimentados en esto de viajar, el sector hotelero en España y, prácticamente, en todo el mundo, ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en apostar por la especialización de sus servicios.

Hoteles

El reto de todo hotel que quiera sobrevivir hoy en día en la era de la llamada Sociedad de la Información, la generación de Internet, las tabletas, los teléfonos inteligentes y las opiniones globales es enfrentarse -desde la cautela y el conocimiento- a un sistema de búsqueda y reserva muy diferente al de hace tan solo un par de décadas. Ante esta nueva realidad, lo único (o, mejor dicho, lo más prudente) para el hotel es analizar a sus huéspedes, saber lo que buscan, lo que quieren y… dárselo. Haciéndolo siempre mejor que su competencia más directa.

En el sector turístico español, concretamente -aunque es extrapolable a muchas otras zonas turísticas de Europa-, se han tomado la obligación muy en serio y se han aplicado cambios y hecho inversiones que no se han realizado en ningún otro lugar. Esto nos ha colocado, una vez más -como ya sucedió en los 60- a la cabeza del pelotón, con la misión impuesta de llevarlos hacia la cumbre.

Dicen que el hambre aprieta y agudiza el ingenio y, en este caso, los hoteleros españoles han visto la crisis económica como una oportunidad. Aunque la mayoría no han dejado de desviar dinero a otros puntos del globo donde desarrollan proyectos turísticos desde hace años (Caribe, Túnez, Estambul…), han trabajado más el producto local. Los conflictos militares y la amenaza terrorista que pesa sobre algunas de estas zonas de nueva inversión también han contribuido a que el hotelero se haya centrado en mejorar lo que tenía en casa.

De esta estrategia surgen proyectos que son ya hoy en día un referente de estudio en las principales escuelas turísticas de España: el caso de Melià en Calvià – Magaluf y el caso de Fiesta Group con su Ushuaïa y su Ibiza Rocks. ¿El secreto y el punto en común de estos proyectos tan diferentes entre sí? Pues la especialización: ser mucho más que un hotel. Ser la experiencia de viaje completa. Ser el núcleo central de las vacaciones llegando a conseguir que, incluso, el destino sea algo secundario.

Una apuesta complicada que seguro que a no todos les saldrá igual de bien pero que todos deberán aplicar en la medida de sus posibilidades y de acuerdo con la realidad de sus mercados. Por ejemplo, un hotel de golf en Chiclana como el IBEROSTAR Royal Andalus o un hotel de golf en Isla Canela como el IBEROSTAR Isla Canela Playa nunca existirían a día de hoy si no se hubiera dado ese proceso de avance, esa necesidad de cubrir nuevas necesidades. Incluso de crearlas. Son, en estos dos casos concretos, hoteles que antes estaban pensados como lugares de vacaciones de playa, sin más. Con un espectro muy genérico, servicios básicos orientados a cubrir las expectativas de un público muy mezclado y con muchos gustos muy diversos. Ahora, ambos hoteles tienen un claro carácter familiar pero muy dirigido a padres de familia amantes del golf, los deportes al aire libre, el bienestar y el relax en entornos naturales y con atenciones de más alto nivel.

Los cambios, no obstante, no han de darse todos en la misma medida, no todos los hoteles han de cambiar por completo su decoración, sus instalaciones o sus modelos de alojamiento. Bastan pequeñas modificaciones en el portfolio de servicios general para llegar a viajeros con los que jamás se habría soñado. Sucede por ejemplo con algunos hoteles con Jacuzzi en Tenerife, que al añadir simplemente este modelo de bañera en alguna de sus habitaciones más exclusivas o en las zonas comunes, ofreciendo espacios wellness mejor equipados, han logrado acaparar búsquedas de mucho público interesado en hoteles de precios ajustados con servicios muy exclusivos.

Lujo y funcionalidad se mezclan creando hoteles que ya no se buscan por la cantidad de estrellas que tienen sino por los servicios que ofrecen. ¿Tiene wifi? Bien. ¿Tiene spa? Mejor. ¿Hay un campo de golf cerca y se ofrece reserva directa de green fees a precios rebajados? Excelente. Todo ello se traduce, evidentemente, en hoteles más selectos para viajeros más exigentes que están dispuestos a pagar más, a gastar más en menos tiempo.

En esta línea, algunos resorts y hoteles en España –tanto urbanos como en zonas de playa– incluso han llegado a reducir cifra de habitaciones en favor de poner a disposición de los huéspedes mejores zonas comunes, nuevos servicios y habitaciones tipo suite, mucho más completas. Y ahí está la clave: escuchar qué quieren, analizar el esfuerzo que se debe hacer para dárselo (no solo de inversión sino también de renuncia) y ofrecerle todo lo posible. Bienvenidos a los hoteles del siglo XXI.