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04 Ene de 2012

4 años de Contenido SEO

Hoy 4 de enero se cumplen 4 años desde que Contenido SEO se constituyera como un proyecto empresarial legal.

4 años ya. El tópico dirá que parece como si fuera ayer. Pero no es así. Mirando hacia atrás, todo este viaje como empresa se siente como si hubiera transcurrido mucho más tiempo que el que mide esa simbólica cifra de 4 años.

Son muchas horas de esfuerzos, de sacrificios delante de un ordenador, de tiempo de vida robado a otras actividades personales, de expectativas frustradas con proyectos que no salen, de preocupaciones en la cabeza que no entienden de tiempo libre… en definitiva, de mil privaciones por consolidar un negocio que poco a poco se convierte en un modo de vida… que vale la pena vivir.

Contenido SEO, un modo de vida. Foto: Pablo Mielniezuk

Las formas de medir el éxito profesional son muy diversas. Las dos más importantes cuando trabajas por cuenta ajena son seguramente el reconocimiento y el dinero. El cuánto te aprecian y el cuánto te pagan son referencias estándar para saber si compensa o no el tiempo que uno dedica a trabajar.

Cuando tienes tu propia empresa es fácil darse cuenta de que hay muchas más cosas que el reconocimiento y el dinero, aunque sean, sin duda alguna, importantes.

En Contenido SEO tenemos algunas certidumbres sobre cosas que nos compensan.

  • Una de ellas es que nos gusta lo que hacemos. Nos gustan las palabras… y a partir de ahí nos gusta el SEO, nos gusta el turismo, nos gusta comprometernos con quienes nos contratan.
  • Otra es saber que lo primero que se exige aquí es ser persona. Para recibir primero hay que dar. Y eso exige generar las condiciones necesarias para que colaboradores, clientes y gente con la que se trabaja estén a gusto. Cada uno en lo suyo y siendo ante todo personas.
  • Otra es estar rodeado de gente buena a la que aprecias, tanto en el despacho como fuera, sean clientes o proveedores. Ésa es una compensación fundamental. Los Embat, Iberostar, Roiback, Wuai… y también por supuestísimo Eva, Víctor y LuisaHelen, Mia, Natalie, Aline, CarlosEmma… son la mejor parte de lo que hay en Contenido SEO.

4 años. Con todo lo bueno y lo malo… y con razones que compensan seguir adelante, aunque desgraciadamente haya cosas que no tengan remedio, ni lo vayan a tener jamás.

Gracias a todos por estar ahí.

05 Nov de 2011

La era de la oferta complementaria

Vieja, obsoleta, repetitiva, de ínfima calidad… La oferta complementaria española de las zonas más turísticas de nuestro país necesita un apoyo definitivo y coherente para poder salir de la vía muerta en la que se encuentra. La Administración central -el ministerio de turismo si finalmente lo hubiera- deberá asumir y coordinar el cambio que necesita este subsector clave del turismo, ya que es un elemento primordial a la hora de garantizar la competitividad de España en el futuro.
Ya no estamos en los años 70, ya no vale vender siempre los mismos souvenirs que el de al lado: España necesita una oferta complementaria al servicio del destino, una oferta con productos capaces de atraer a nuevos visitantes, capaz de convertirse en el elemento que haga que un viajero decida venir aquí y no marcharse a otros lugares, más exóticos, más baratos.
Cierto es que durante años la oferta complementaria ha sido la gran olvidada del sector turístico de nuestro país. Ha crecido a la sombra de los grandes hoteles, a su manera, sin pautas ni objetivos globales y sólidos, creando una amalgama de comercios y restaurantes clónicos que se repiten sin descanso en las zonas turísticas maduras españolas.
Durante años vivieron de la bonanza, ganaron y no reinvirtieron lo suficiente creyendo que tenían en sus manos la gallina de los huevos de oro. Y la tenían. Pero los tiempos cambian y el Todo Incluido de los todopoderosos hoteles sumado a la lucha de precios con los touroperadores no les ha ayudado a conservarla.
Poco a poco, estos pequeños empresarios nacidos alrededor del poder de las cadenas hoteleras se quedaron con muy poco margen para la inversión, condenados a lo que son ahora: Lugares con escasa o nula afluencia de público, ínfimas ventas y pendientes de colgar el cartel de se traspasa de un momento a otro.
La gran mayoría vende lo mismo que hace 40 años y ofrece los mismos platos combinados en los que la calidad brilla por su ausencia. Pero en los últimos años, por suerte, estamos asistiendo a un tímido despertar: Nuevos empresarios que apuestan por locales de calidad, diferentes, con valor añadido por sí mismos y para el conjunto del destino. El
La innovación, la apuesta por nuevas vías de negocio diferentes, productos alternativos al sol y playa … Todo eso que hemos estado hablando en las últimas semanas gracias a esta plataforma que ha puesto en marcha Hosteltur Noticias de Turismo cobra sentido al hablar de la oferta complementaria: Gastronomía, enología, cultura, ecología, deporte, arte, estilo de vida, moda e incluso la formación son elementos que hoy por hoy marcan la diferencia, nos hacen competitivos y logran que muchos turistas vengan a nuestro país cada año.
Este camino, que algunas administraciones y organizaciones privadas llevan años asfaltando, tiene que tener un respaldo global, de todo el sector y de las instituciones públicas, con el fin de consolidar una oferta tan completa que pueda hacer frente a los precios de nuestros competidores.
Pero no sólo los empresarios de este subsector han de tomar las riendas de su futuro y apostar fuerte. Es necesario que las grandes cadenas hoteleras se conciencien de esta realidad, dejen de darle la espalda a la oferta complementaria y se sepan volcar en ella para mejorar su oferta de alojamiento, contribuyendo a un sistema de economía global y fuerte para el destino.
Convenios y acuerdos, campañas conjuntas, promociones de destino integrales… La colaboración puede tener mil formas, pero lo que hay que tener claro es que, ahora, los unos sin los otros son poco más que nada. Esta unión puede ser la fuerza clave que revitalice destinos en declive.
La Administración central ha de fomentar estos acercamientos, debe incentivar la promoción de los nuevos productos, de las ofertas complementarias de calidad e impulsar a los que todavía viven anclados en el pasado a dar el salto. El futuro es hoy. No vayamos a desaprovecharlo.

Vieja, obsoleta, repetitiva, de ínfima calidad… La oferta complementaria española de las zonas más turísticas de nuestro país necesita un apoyo definitivo y coherente para poder salir de la vía muerta en la que se encuentra.

La Administración central -el ministerio de turismo si finalmente lo hubiera- deberá asumir y coordinar el cambio que necesita este subsector clave del turismo, ya que es un elemento primordial a la hora de garantizar la competitividad de España en el futuro.

Ya no estamos en los años 70, ya no vale vender siempre los mismos souvenirs que el de al lado: España necesita una oferta complementaria al servicio del destino, una oferta con productos capaces de atraer a nuevos visitantes, capaz de convertirse en el elemento que haga que un viajero decida venir aquí y no marcharse a otros lugares, más exóticos, más baratos.

Una oferta complementaria que saborear

Cierto es que durante años la oferta complementaria ha sido la gran olvidada del sector turístico de nuestro país. Ha crecido a la sombra de los grandes hoteles, a su manera, sin pautas ni objetivos globales y sólidos, creando una amalgama de comercios y restaurantes clónicos que se repiten sin descanso en las zonas turísticas maduras españolas.

Durante años vivieron de la bonanza, ganaron y no reinvirtieron lo suficiente creyendo que tenían en sus manos la gallina de los huevos de oro. Y la tenían. Pero los tiempos cambian y el Todo Incluido de los todopoderosos hoteles sumado a la lucha de precios con los touroperadores no les ha ayudado a conservarla.

Poco a poco, estos pequeños empresarios nacidos alrededor del poder de las cadenas hoteleras se quedaron con muy poco margen para la inversión, condenados a lo que son ahora: Lugares con escasa o nula afluencia de público, ínfimas ventas y pendientes de colgar el cartel de se traspasa de un momento a otro.

La gran mayoría vende lo mismo que hace 40 años y ofrece los mismos platos combinados en los que la calidad brilla por su ausencia. Pero en los últimos años, por suerte, estamos asistiendo a un tímido despertar: Nuevos empresarios que apuestan por locales de calidad, diferentes, con valor añadido por sí mismos y para el conjunto del destino. El futuro.

Es la era de la oferta complementaria, es su momento y hay que saber aprovecharlo. Un destino es atractivo o no en función de lo que ofrezca, el alojamiento ha dejado de ser lo principal (si algún día lo fue) para ser una herramienta más que garantiza unas buenas vacaciones. La innovación, la apuesta por nuevas vías de negocio diferentes, productos alternativos al sol y playa

Todo eso que hemos estado hablando en las últimas semanas gracias a esta plataforma que ha puesto en marcha Hosteltur Noticias de Turismo cobra sentido al hablar de la oferta complementaria: Gastronomía, enología, cultura, ecología, deporte, arte, estilo de vida, moda e incluso la formación son elementos que hoy por hoy marcan la diferencia, nos hacen competitivos y logran que muchos turistas vengan a nuestro país cada año.

Oferta complementaria, una renovación necesaria

Este camino, que algunas administraciones y organizaciones privadas llevan años asfaltando, tiene que tener un respaldo global, de todo el sector y de las instituciones públicas, con el fin de consolidar una oferta tan completa que pueda hacer frente a los precios de nuestros competidores.

Pero no sólo los empresarios de este subsector han de tomar las riendas de su futuro y apostar fuerte. Es necesario que las grandes cadenas hoteleras se conciencien de esta realidad, dejen de darle la espalda a la oferta complementaria y se sepan volcar en ella para mejorar su oferta de alojamiento, contribuyendo a un sistema de economía global y fuerte para el destino.

Convenios y acuerdos, campañas conjuntas, promociones de destino integrales… La colaboración puede tener mil formas, pero lo que hay que tener claro es que, ahora, los unos sin los otros son poco más que nada. Esta unión puede ser la fuerza clave que revitalice destinos en declive.

La Administración central ha de fomentar estos acercamientos, debe incentivar la promoción de los nuevos productos, de las ofertas complementarias de calidad e impulsar a los que todavía viven anclados en el pasado a dar el salto. El futuro es hoy. No vayamos a desaprovecharlo.

Un post de Eva Diz, redactora de Contenido SEO
28 Oct de 2011

Turismo por vocación… y con formación

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….
El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.
Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.
Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.
Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.
Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.
Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.
Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.
Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:
Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.
El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.
Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….

El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.

Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.

Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.

Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.

Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.

Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.

Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.

Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:

  • Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
  • Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
  • Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
  • Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
  • Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
  • Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.

El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.

Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

Un post de Eva Diz de Contenido SEO

23 Oct de 2011

Viviendo en el pasado, hablando de futuro

Vivimos en el país del Sol y Playa, apodo que lucimos con orgullo desde hace décadas y que a tantos nos da de comer. Seguimos anclados en ese modelo que nos hizo líderes en 1960 y que poco a poco nos está arrastrando al final de la cola, casi sin darnos cuenta. Somos el pasado, aunque nos pasemos los días hablando de futuro.

No podemos negar que ha habido y hay cambios, intentos de avance, proyectos innovadores, empresas que han sabido arriesgar, posicionarse y competir con el presente para labrarse un futuro. Pero seamos sinceros, la mayoría seguimos ahí, anclados en un turismo de masas, viviendo de visitantes con bañador y colchoneta en mano. Que ya no dan dinero y apenas trabajo.

España, ante el cambio

La crisis global no ha ayudado a mejorar las cosas: Cuando parecía que íbamos a despegar, nos cortaron las alas. Volvimos a tener miedo. Y nos quedamos en casa, a lo seguro, con lo de siempre: Todo Incluido, bajada de precios, sumisión ante los touroperadores, alta temporalidad, paro, despreocupación por el impacto ambiental y descenso de la calidad de la oferta. Así, todo de golpe: Bienvenidos a 1960.

La ventaja de hoy respecto a entonces es que somos conscientes de que hay que cambiar, de que ya no somos el destino de Sol y Playa: Somos muchísimo más y mejor. Lo malo, es que seguimos siendo cobardes y, posiblemente, nunca llegaremos a ver un cambio real en todo esto. Las playas seguirán colonizadas con tumbonas de plástico, los hoteles darán cada vez más “pulseritas” y los comercios y restaurantes estarán vacíos.

Sí, no vale cerrar los ojos. Eso está a la vuelta de la esquina si seguimos hablando de futuro sin hacer nada por dejar el pasado. Turquía ha sido la gran triunfadora del Sol y Playa en los últimos años. Pronto vendrán más. Imparables. ¿Estamos preparados?

Aprovechemos esta plataforma que nos brinda Hosteltur Noticias de turismo para reflexionar y apuntar todas esas ideas, pensamientos y propuestas que la nueva administración que salga elegida el próximo 20-N deberá analizar y tener en cuenta si quiere que, realmente, el turismo sea la palanca que nos saque a todos de la crisis.

La sociedad ha cambiado, la nuestra y la de los que nos visitan. Hay un nuevo turista al que adoptar de forma urgente. Lo apuntábamos el otro día en Contenido SEO: Han cambiado sus gustos, sus costumbres, sus necesidades turísticas. Pero nosotros no. Al menos, no lo suficiente.

No hay que tener miedo. Nos sobran recursos para poder cautivar a esos nuevos visitantes: Naturaleza, historia, cultura, tradición, deporte, gastronomía, gente… y ya hemos sentado algunas bases sobre las que caminar hacia el turismo del futuro.

La Cuina dels Angels, Menorca, es pasión gastronómica

Cierto es que, en este sentido, hemos dado pequeños pasos y la Administración ha sabido responder a esta necesidad de futuro con su apoyo para la puesta en marcha de de proyectos de innovación turística, como apunta Juan José Correa en uno de sus post de la Comunidad Hosteltur Quizás, si finalmente se crea un ministerio de turismo después del 20-N, el impulso podría ser mayor, más centrado, más directo, mejor enfocado.

La conciencia de la mayoría está en esta sintonía, que no es poco, y cada día se producen nuevas declaraciones de intenciones oficiales, nuevas fórmulas de cambio y nuevos proyectos. Aquí os dejo algunos, muchos me los habéis enviado vosotros (gracias), otros he tenido que buscarlos a conciencia (Apunte para el futuro ministerio de turismo: Más promoción y visibilidad a lo innovador, por favor!). Ahí van. Echadles un vistazo, merecen la pena.

Un post de Eva Diz, redactora de Contenido SEO

14 Oct de 2011

Estado, CCAA, ayuntamientos y, ahora, ¡Europa!

Estado, Comunidades Autónomas, ayuntamientos y, ahora, Europa. Sobre la caja del turismo todo el mundo quiere decidir: No importa que las voces del sector se quejen del engorro burocrático que esto supone; no importa que el entramado normativo, en lugar de facilitar, complique cada día más las cosas. No importa. Importa estar y opinar sobre una de las actividades que aún resiste con la cabeza alta en el viejo continente.

El turismo es el tercer sector más productivo de Europa: Representa más del 5% del PIB y aglutina al 5,2% de toda la mano de obra de la Unión Europea. Una actividad demasiado jugosa para dejarla escapar a las directivas europeas. Y por eso ahora hablamos de la marca “Europa”.

¿Puede traer Europa el liderazgo turístico?

El pleno del Parlamento Europeo de finales de septiembre aprobó un informe que respalda la propuesta de otorgar fondos estructurales a la actividad turística europea y crear una marca “Europa” para promocionar los destinos turísticos de la Unión. Pero la cosa viene de largo: En abril del año pasado se aprobaba la Declaración de Madrid en la que, bajo la presidencia española de la UE, se sentaban las bases para esa nueva marca. Otra más.

A estas alturas no me atrevo a decir si dará buen resultado esta estrategia de crear una macromarca Europa, en la que se englobarán marcas país que, a su vez, necesariamente se pelearán entre sí y con sus submarcas locales. Por lo pronto, lo que sí podemos avanzar es que el ADN del turismo se hace cada día más complicado: Unión Europea-Estados Miembros-Eurorregiones-Regiones y CCAA-Provincias-Comarcas-Municipios.

Quizás ante esta nueva realidad macroeuropea sí sea pertinente la creación de un Ministerio de Turismo, una única voz española que hable de lo nuestro allá en la UE. Un ministro que se siente con el resto de ministros, en igualdad de condiciones. Una figura que aglutine el valor de la diferencia que conforma España y que lo transmita como un todo, sin olvidar nada: Un conglomerado de destinos en un mismo destino capaz de competir con Grecia o Italia y capaz de convivir con esos países en una misma estrategia global.

La Eurocámara, ¿un organismo capaz de beneficiar o perjudicar al sector turístico?

Habrá que estar preparados para todo lo que suponga involucrarse en una marca europea, habrá que asumir directrices, nuevas normas, plazos y exigencias. Habrá beneficios y ventajas que tenemos que saber aprovechar al máximo.

Las primeras propuestas de la Eurocámara van encaminadas hacia una regulación del desarrollo urbanístico en zonas costeras. Otra más que añadiremos a autonómicas y locales, que cambiaremos, adaptaremos y readaptaremos.
El caso español, en este sentido, es hiriente: Existe ya un exceso de normativas que actualmente lastra su competitividad, crea inseguridades jurídicas y frena el impulso empresarial.

La aparición de Europa en este escenario no debería dificultar aún más esta realidad con sus leyes y recomendaciones. La necesidad de un liderazgo sólido que reduzca las inconsistencias de este entramado normativo se hace más que patente.

Europa defenderá el turismo sostenible, la calidad de las aguas y los fondos que se destinen se centrarán en promocionar la innovación del sector, rehabilitar áreas rurales en proceso de abandono e impulsar la multiculturalidad europea.

El listado de tareas es largo y aquí es donde un Ministerio de Turismo puede adquirir entidad suficiente para estar a la altura. Si queremos una marca Europa… hemos de saber que lo importante no es estar, tenerla, lo importante es sacarle partido: Si hay que ir, se va, pero ir para nada…

Un post de Eva Diz, redactora de Contenido SEO.