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04 Nov de 2010

Una paradoja un tanto cruel

Una paradoja recuperada de un correo antiguo, pero de vigencia hiriente.

“(…) la alternativa a la mayoría de esos pobres chavales es nula. No tienen futuro, sólo un presente por el que pelear de la forma que sea. Tienen una vida muy complicada, independientemente de que se sientan felices. Algunos se quedan en el camino. Ves a algún niño unas cuantas veces, hablas con él y un día deja de aparecer para no volver nunca más. ¿Dónde estará? ¿Qué es de su vida? (…)”

Paradojas de un mundo cruel. Foto de Ulises, un retratador necesario de la realidad.(…)

“Se me olvidaba. Los niños en Angola ríen más que en España, son más felices y se divierten más, aunque como he intentado contar digieren demasiada realidad.

Muchos la palman pero, al mismo tiempo, muchos niños  en España con un presente y un futuro cómodo lo tienen todo para ser más desgraciados todavía, lo cual no deja de ser una paradoja un tanto cruel: niños que viven tan embrutecidos como sus mayores en una sociedad que les da tanto que acaban por no tener nada.”

Escuece pensar la desigual esencia que existe entre un mundo y otro.

Tenemos tanto que acabamos por no tener nada…

16 Oct de 2010

La corrupción no es sólo una cosa de negros: el caso de Angola

“The problem is that the good Lord didn’t see fit to always put oil and gas resources where there are democratic governments.”, Dick Cheney.

Corrupción... eso dicen. Foto de Ulises, claro.

La corrupción no es parte del sistema; es el sistema y el círculo que la compra y paga se alimenta de nosotros, que somos los destinatarios finales del sistema y de los productos y servicios que demandamos.

Con todo, es cierto que la corrupción afecta más a algunos países que a otros. En el enlace adjunto, el profesor de la universidad de Stanford John McMillan habla de las prácticas de corrupción en Angola, subrayando dos detalles muy relevantes.

El primero de ellos señala la necesidad de identificar transparencia con desarrollo. En la medida en que la gestión sea transparente, la sociedad civil tendrá elementos de juicio y podrá realizar un mejor seguimiento a la gestión pública y privada. De esta forma, la gestión es más eficiente y se generan mecanismos de control que dificultan la corrupción.

Un segundo concepto es la explicación de la praxis habitual en la adjudicación de los bloques petrolíferos por parte de los países productores y cómo son logrados por compañías que sí pertenecen a nuestro entorno más inmediato. El informe relata de forma clara cómo existen suficientes vías para que el dinero que sirve de contratación engrase la máquina de la corrupción y a quienes la fomentan.

El informe del enlace anterior fue presentado hace unos años en Londres con motivo de unas jornadas sobre Angola por el FMI. La elocuencia del título (“La principal institución del país es la corrupción: creando transparencia en Angola) enojó a las autoridades políticas angoleñas, quienes hablaron de “ofensa moral irreparable” y conminaron a retirar la ponencia de las jornadas si éstas querían contar con su participación.

Mr. Rodrigo Rato, a quien sobradamente conocemos en España, se bajó los pantalones y finalmente se retiró la ponencia de las jornadas y se pidió excusas formalmente a Angola. Quien se anime a leerlo quizá entienda las razones de Rato cuando era presidente del FMI. Money talks!

  • ¿Es la corrupción una cosa de negros?
  • ¿Existe una competición justa entre países ricos y pobres más allá del discurso económico liberal?
  • ¿Están condenados los países pobres a serlo eternamente?
  • ¿Qué roles ocupamos los ciudadanos de a pie?
  • ¿Las nuevas tecnologías son una nueva barrera más?
http://iis-db.stanford.edu/pubs/20814/Corruption_transparency_Angola1_No36.pdf
25 Sep de 2009

Angola, petróleo, cólera y lotería natural

“You were always one of those, blessed with lucky sevens, and the voice that made me cry”, Placebo en Song to say goodbye.

Vista aérea de Luanda, la capital de Angola, tomada por Paolo Pellegrin de la Agencia Magnum

La foto es de Paolo Pellegrin, de la agencia Magnum, y muestra Luanda en vista aérea. Paolo Pellegrin visitó Angola en el año 2006 para cubrir un estallido de cólera que se llevó por delante a miles de personas. El reportaje de fotos le valió a Paolo ganar no sé qué premio de fotografía y al mismo tiempo le permitió exhibir al mundo algunos extremos en los que se mueve Angola: segundo productor de petróleo de África y cuarto país del mundo con menor esperanza de vida (en 2006). El trabajo fotográfico de Paolo es magnífico, pero la reflexión creo que es otra.

Al final esta mierda se reduce a donde naces. Olvida lo inteligente y brillante que eres. Se trata de una puta lotería. Puedes nacer y morirte sin ni siquiera haber abierto los ojos en una favela o en el seno de una familia que soporte tus caprichos hasta el día que desaparezcas. Entre ambos extremos existirán millones de diferencias pero en esencia tan sólo hay una, una única diferencia.

Más allá del resultado estético, la imagen aérea de Luanda tiene un valor interpretativo máximo. Permite comprender con sólo una mirada cómo respira esta ciudad y cuál es la jerarquía humana que la rige. En blanco y negro. Con salvedades, la consecuencia tiende a ser una dicotomía determinante: cara o cruz.