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28 Oct de 2011

Turismo por vocación… y con formación

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….
El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.
Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.
Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.
Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.
Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.
Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.
Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.
Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:
Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.
El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.
Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

La formación de los profesionales del sector turístico será una de las claves para que, efectivamente, este sea el motor económico que nos saque de todas las crisis. No podemos hablar de un cambio en el modelo actual sin desarrollar una completa estrategia de formación turísitica adecuada a las nuevas necesidades: Nuevos consumidores, nuevos subsectores y modalidades de turismo, calidad, innovación….

El futuro ministerio de turismo que demanda buena parte del sector podría ser un elemento fundamental de coordinación, análisis y gestión de la formación turística en España. La Administración central debería analizar la situación actual y diseñar un modelo formativo para todo el Estado que realmente responda a las necesidades de los nuevos alumnos, de los trabajadores que quieran seguir formándose y de las empresas del sector.

Hasta ahora, nos hemos basado en un modelo laboral en el que los trabajadores son el último eslabón de la cadena, aunque, paradójicamente, son el primero -y, a veces, el único- que ven nuestros turistas.

Las  plantillas y equipos de hoteles, restaurantes, comercios turísticos… han sido las primeras en sufrir la reducción de costes (no hay más que ver los datos del paro del sector que, supuestamente, es la solución a la crisis): Menos gente, contratación por horas, temporalidad y personal poco formado dispuesto a cobrar poco.

Todo esto se produce en un momento clave en el que los cambios sociales están derivando en nuevas costumbres turísticas: Los nuevos viajeros son más exigentes que nunca y están pidiendo a gritos más calidad, más importancia a los detalles, más valor añadido y mejor atención.

Los recursos humanos son vitales para poder dar una buena respuesta a estos cambios y mantener a España  en la categoría de principal destino turístico vacacional de Europa: Los empleados de nuestro hotel son la cara de nuestra marca, son los que reciben y tratan cada día con el cliente. Su actuación puede ser clave para que una estancia sea realmente cómoda y satisfactoria o para que sea un desastre.

Lo mismo sucede en un bar o un restaurante. Pocas veces encontramos ya camareros de profesión y vocación, solo gente que trabaja por horas para sacarse un dinero extra que le permita vivir mientras estudia y se prepara para otra cosa.Y eso, se nota. Y mucho. Tanto como para que un cliente vuelva o no a un local.

Pero poco se puede exigir a esos empleados cuando los sueldos que se pagan son irrisorios, cuando sabes que en un mes o dos te vas de nuevo a la calle, cuando las empresas en España no dedican ni un 0,5% de inversión a formar a sus trabajadores y las administraciones no respaldan sus demandas con planes de estudio coherentes y eficientes.

Hay mucho por hacer en este sentido, como bien apunta Alfonso Vargas en la Comunidad Hosteltur; y hay muy, pero que muy poco en materia de formación superior, advierte Caterina Jaume. Las voces que denuncian esta situación, que claman por un cambio real y por una urgente adaptación de la demanda laboral a la oferta de trabajo en el sector turístico son innumerables y todas coinciden en que:

  • Los planes de estudio no son adecuados a la realidad de las empresas turísticas.
  • Falta información concreta sobre qué son y para qué sirven los estudios en turismo.
  • Se precisa un reconocimiento social de estas profesiones.
  • Urge una especialización curricular, no basta con tocar un poco de todo y no profundizar en nada.
  • Las universidades españolas han de apostar fuerte por tener departamento específicos y sólidos, destinados a la investigación.
  • Las nuevas tecnologías no pueden seguir fuera de esos planes de formación, han de estar en el centro. Ya no vale solo con lo que nos permitió triunfar en el pasado.

El futuro del turismo español, nuestra ansiada competitividad pasa por innovar en todos los ámbitos, por apostar por una buena oferta de productos complementarios -más rica, más atractiva-, y por garantizar una fuerza laboral bien preparada, formada y profesional. Tenemos que ser capaces convertir la atención al cliente en un activo clave de la marca España: You need Spain, porque en Spain se te cuida como en ningún lado.

Administración y empresas debemos tomar nota y trabajar duro porque en esto hay que ir a por el sobresaliente, ya no vale con el aprobado.

Un post de Eva Diz de Contenido SEO

19 Sep de 2011

La vuelta al cole: Deberes de turismo

Aprovechemos ahora que la casa está tranquila, que los niños han vuelto al cole y septiembre invita a recomponer agendas y rutinas. Hagamos recopilación de asuntos pendientes y analicemos a fondo los cambios que se avecinan.

Ya que nos lo han servido en bandeja, utilicemos esta plataforma de debate del turismo creada por Hosteltur diario de noticias de turismo para hacer una lista con todas esas cuestiones que el sector ha de resolver más pronto que tarde. Volvamos nosotros también al cole y elaboremos una lista de deberes (una To Do List, que se dice ahora). Tenemos hasta el 20 de noviembre para cerrarla. El día 21 debería estar sobre la mesa del nuevo presidente del Gobierno. Para que se lo lea sin prisa pero sin pausa y se lo pase al ministerio del ramo, si tiene a bien crearlo.

Si me permiten, empezaré la lista yo, desde aquí y con las sugerencias que vía Twitter muchos de vosotros me habéis pasado. Parece que sí, que hay mucho trabajo por hacer, pero nada es imposible. Veamos:

  • La formación.- Profesionalizar el sector, formar a los jóvenes en turismo de calidad, ofrecer estudios que fomenten la investigación turística y la innovación… En definitiva, eliminar las carencias que impiden crecer con fuerza al sector. Un buen análisis de la situación actual nos lo presenta en Ministerios de Educación y Turismo Alfonso Vargas, y Caterina Jaume en Turismo secuestrado por Economía, publicados ambos en la Comunidad Hosteltur.
  • La legislación turística.- El caos normativo en el que navega el sector es uno de los grandes escollos de crecimiento sólido con los que tropieza una y otra vez el turismo español. Cada comunidad autónoma tiene su marco legal, cada zona sus leyes, cada empresario, 25.000 normas a las que enfrentarse. El problema de la superposición de normativas legales que frenan la competitividad, así lo define Manuel Molina, director de Hosteltur, en uno de sus videoblogs.

  • El exceso de burocracia.- Consecuencia directa de lo anterior, frena la iniciativa emprendedora, complica el crecimiento empresarial y dificulta la adaptación a situaciones de crisis como la que actualmente atraviesa España y el resto de Europa. Es, además un foco de corrupción, de conflicto y problemas a largo plazo que impide al turismo del país ser realmente competitivo. La necesidad de erradicarlo se arrastra desde hace décadas. Aquí un vídeo, que con mucho humor, caricaturiza el periplo de emprender en España.
  • Renovación de la planta hotelera.- Es un reto que ya está en el punto de mira nacional, pero en el que, por desgracia, no se ha llegado a avanzar todo lo que se debiera. Ejemplos de que, al menos, ya existe una intención de dar un lavado de cara a los destinos litorales más consolidados del territorio nacional son el Consorcio de la Playa de Palma, el análisis sobre zonas turísticas maduras del Instituto de Investigaciones Turísticas de Alicante o el Plan Renove de Turismo del Gobierno central, entre otros.
  • El polémico Todo Incluido.- La oferta complementaria no lo quiere porque supone firmar su tumba definitiva. El hotelero lo ofrece para evitar habitaciones vacías en plena crisis. Los vecinos denuncian la conversión de su localidad en destino “lowcost” y el “turismo de borrachera” que acompaña a algunos de estos lugares ensombrece la imagen de España ante el viajero que sí estaría dispuesto a pagar. La calidad baja, los ingresos también, como señala Joaquín Alegre en un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB).
  • Promoción exterior.- Es necesaria, fundamental, pero a veces redundante: Turespaña y CCAA se encuentran promoviendo el mismo destino, cada uno por su cuenta, cada cual a su modo, uno con un dinero y otro con otro. Eso difumina la promoción, merma recursos sin llegar a dar una propuesta eficiente e, incluso, puede volverse en nuestra contra. Habría que diseñar una estrategia conjunta desde la cual puedan dibujarse y engarzarse otras actuaciones que sí pueden realizar las comunidades autónomas con eficacia. No olvidemos que la promoción exterior está en manos del Estado.

Turespaña: el sector público en el punto de mira de los profesionales

  • La competitividad frente a destinos emergentes.- La batalla de los precios nos ha descolgado de la carrera. Los nuevos destinos se han aprovechado de esa debilidad y falta de adaptación que se ha demostrado en España y han logrado consolidar oferta y ganar demanda (incluso ¡subiendo precios!). Ligado al Todo Incluido, hemos perdido posiciones en lo que respecta a la relación calidad-precio y los touroperadores siguen moviendo los hilos: A pesar de la libertad que ha dado Internet al sector, los TTOO aún definen precios, monopolizan resultados y márgenes y marcan el tono de las temporadas.

Turismo español: la discutida competitividad frente a destinos emergentes

  • Los nuevos turistas.- En los últimos tiempos ha habido un cambio importante en los viajeros que recibimos en España. El consumidor se ha hecho más crítico, más formado y, por tanto, más poderoso en todos los aspectos, también cuando viaja. El turista de hoy en día no es de hace años: quieren más y mejor. Son más viajados, más exigentes y es necesario entender eso, saber qué buscan para poder dárselo y retenerlos. Fidelizarlos es el gran reto de un turismo español que se ha ido quedando atrás y al que urge inyectar una buena dosis de siglo XXI.

Seguro que en vuestro tintero, más experimentado que el mío en lidiar día a día con esta realidad, habrá otro montón de propuestas indispensables para plantear a ese nuevo gobierno que tendrá que dirigirnos a partir del 20 de noviembre (ya no queda nada…).

¡Las espero! Os dejo también un decálogo elaborado con las aportaciones de la red social de profesionales del turismo, la Comunidad Hosteltur. Es de 2010 pero es como si hubiera sido hecho hoy: Las cosas, por desgracia, han cambiado muy poco…

A ver si ahora sí, desde esta plataforma, podemos cambiar algo.

Eva Diz, redactora de Contenido SEO.