30 Jul de 2009
El viaje alrededor de uno mismo
30 julio, 2009Fecha: | Categorías: Reflexiones | Sin comentarios

“Otro país, otras gentes a tu alrededor, agitadas de forma un poco extraña, algunas pequeñas vanidades menos disipadas, cierto orgullo ya sin razón de ser, sin su mentira, sin su eco familiar: con eso basta, la cabeza te da vueltas, la duda te atrae y el infinito, un humilde y ridículo infinito, se abre sólo para ti y caes en él…”, fragmento de Viaje al fin de la noche de Louis-Ferdinand Céline.Un modesto vértigo para gilipollas

Playa, negocios, espectáculos, gastronomía o entretenimiento son motivaciones típicas de viaje; estímulos corrientes que animan a realizar solo o en compañía esa aventura tan compartida entre humanos como es viajar.

El proceso de universalización del turismo es una de las grandes revoluciones globales de nuestro tiempo. Agencias de viajes online con alojamiento global, artículos en webs especializadas en viajes, programas de tv que te llevan a los lugares más recónditos del orbe, blogs de viajes con todos los secretos locales… en la actualidad, viajar deviene en un pasatiempo simple y sin límites; con tiempo y dinero, el mundo se convierte en un tablero de ajedrez con todas las piezas y jugadas al alcance.

La banalización del viaje (y del viajero) es una verdad impuesta por la fuerza de los hechos. La industria del turismo global reduce a estampas pintorescas las calamidades que se tenían que pasar (como la concesión de pasaportes, medios de transporte, conexiones entre destinos o barreras en la comunicación) en épocas no muy lejanas para poder viajar.

Más allá de la importancia que en términos económicos el turismo posee, su desarrollo como industria está estrechamente vinculado a una cultura predominante del entretenimiento aquí y ahora en la medida en que el turismo es capaz de proporcionar las comodidades de la vida urbana junto a cierta dosis de exotismo e inocencia fingida a un precio razonable… y es aquí donde entiendo que el acto de viajar pierde su valor más distintivo.

Viajar regala la oportunidad única de reflexionar sobre la vida en otro lugar. Facilita rescatar la diferencia que habita en el destino. Permite observar y sentir la otredad por uno mismo y sobre todo disfrutar de lucidez para interpretar el sentido de la vida.

Lo importante, lo valioso de un viaje es encontrar la lucidez que proporciona el acto de viajar. Trata sobre lo poco que somos, muestra de forma cruda la ignorancia en la que vivimos y de la que sin duda estamos hechos. El viaje se hace siempre alrededor de uno mismo. De ahí que la cultura del entretenimiento rebaje el valor del viaje ya que tiende a sustituir, como decía Céline, la búsqueda de ese modesto vértigo para gilipollas que es el viaje por la comodidad y la distracción prototípicas de la cultura del entretenimiento aquí y ahora.

Viajar es una vivencia que deriva en una suerte de recuerdo personal: si uno quiere, el viaje no se olvida; el verdadero viaje siempre se lleva dentro.

Foto cortesía de Pablo Mielniezuk.




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